sábado, 26 de abril de 2014

Increíble cómo cambia todo, no?

Tan increíble como gota que desaparece del cristal en tiempos de lluvia.
Pero estamos en sequía.
En sequía de palabras, de gestos, de señales...de sensación alguna de ausencias.
Tu ausencia.
Esperé a que el tiempo respondiera. A algún cambio. Esperé gotas de lluvia en este desierto, vacío.
El que dejaste tú.
Te vi alejarte. Te vi como te perdías. Te vi pero ya no eras tú.
Ya te habías perdido hace tiempo. Y yo perdí contigo.

Increíble.

No sé qué me duele más, que me hayas vuelto a dejar solo o que esté aquí dedicando tiempo de mi vida escribiéndote cuando tú, tú ni te darás cuenta de lo que estás haciendo.
Dime.
Dime qué ganas con mentir?
Dime si te sientes mejor.
Dime desde cuando ya no eres el mismo.
Dime que cada día, en algún momento, un segundo de tu vida he aparecido yo en tus pensamientos.
Dime el por qué de todo esto...

Increíble.

Porque escribir no va a cambiar nada. Sólo a liberar lo que siento. Una pequeña parte de mi rabia y decepción.

Increíble.

Porque después de todo esto ya es imposible que cambies.
Y yo no puedo más, por mucho que me esfuerce, ya no puedo más.
Me quedo aquí, esperando a que llueva.
Me quedo esperando a nada, a nadie.

Increíble.
20 años juntos.
1 millón de canciones.
1 billon de sonrisas.
Y hoy, hoy ya no sé quién eres.

Increíble.

No hay comentarios:

Publicar un comentario